No tuve una infancia feliz. No soy de esas personas que dicen: "Me gustaría volver a ser niño...". Volver a mi infancia sería como una pesadilla: significaría perder el control de mi vida, permitir que otros tomaran decisiones por mí y me obligaran a hacer cosas que no quiero ni me gustan.
Hoy, al ver un vídeo, se despertaron en mí muchas sensaciones y pensamientos. Diría que en él pretenden resaltar que la niña pobre, a pesar de su situación, es feliz, mientras que la niña rica, aun teniéndolo todo, es infeliz. Sin embargo, no creo que todo sea tan extremo; pienso que ambas pueden ser felices e infelices a partes iguales. La verdadera impotencia es no poder tomar las riendas de la propia vida, sentir que eres una simple marioneta en manos de los adultos que deciden por ti, obligándote a cumplir con expectativas que no deseas ni te hacen feliz, independientemente de tu situación económica.
[Enlace al vídeo:
De niña, esperaba y esperaba a que llegara el día en que pudiera irme, para que nadie mandoneara mi vida y pudiera equivocarme por mí misma. Esperaba con ansia cumplir los dieciocho, pues esa era la edad mágica en la que finalmente podría hacer lo que me diera la gana.
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