sábado, mayo 28, 2011

Buscando un nuevo rumbo

Cada cierto tiempo, me asalta la necesidad de cambiar algo en mi vida. Creo que no podría trabajar toda la vida en el mismo sitio; por eso mismo, no podría ser funcionaria ni aspirar a un puesto fijo. Quizá, cuando esté más cansada y sea algo más vieja, me apetezca una vida apacible y un trabajo estable, pero, de momento, sigo moviéndome de un lado a otro, como siempre.

Me voy a China. Me voy, sobre todo, porque quiero que mi hijo pequeño hable chino con fluidez, algo que veo imposible conseguir viviendo en España. Así que parto sin trabajo y sin saber muy bien qué haré allí, pero con la seguridad de que no tendré problemas. Es la suerte de sentirme segura de mí misma y saber que puedo vivir en cualquier lugar del planeta porque no tengo grandes necesidades.

He pasado diez días en China explorando el lugar donde podría establecerme y, en principio, he elegido Zhoushan. Me recuerda mucho al archipiélago de los Pescadores; aunque creo que este último es más bonito, su gente es igual de amable.