jueves, diciembre 29, 2005

Sur de China. Verano 2005

Hemos estado en el HaiHong Center. Yulong, ha estado jugando sin parar, en un parque-ludoteca ubicado en el interior del mismo que cuesta 10 renminbis *. Yulong estaba todo bañado en sudor y sin poder beber, (normas del susodicho centro comercial). Después de haberme peleado con la encargada el día anterior, para que dejara que le diera agua al niño. (agua por otra parte comprada en ese mismo establecimiento), la respuesta de ésta fue que debía salir fuera para darle agua y luego si quería volver a entrar. Salir fuera suponía bajar tres plantas. Por más que le intenté convencer de que eso era una tontería no pude, aquí no existe eso de “el cliente siempre tiene razón”. Aquí lo que funciona es “se hace lo que yo diga que para eso soy la encargada y molo un montón”.
Hoy fui con la lección aprendida, no quejarme, actuar a escondidas y sin que me vean como hacía el resto de las madres chinas que se encontraban allí. Las cuáles traían el agua dentro del bolso y lo sacaban de vez en cuando para darles a sus hijos, no solo agua, galletas, zumo, etc..
Cuando salimos del HaiHong Center fuimos al Kentucky a cenar, estábamos solos, nadie nos esperaba en casa, a parte de las cucarachas que corrían a esconderse en cuanto nos veían.
En la cola delante de mí había un niño de diez años, sé que tiene diez porque más tarde me lo diría su madre. Aunque por la estatura se diría que tiene unos ocho. La madre está a un lado, le ha dado 50 renminbis*, para que el niño pida solo y vaya aprendiendo. Y se queda apoyada en el mostrador esperando a que le toque el turno.
-¿has visto?, una extranjera, le dice ella al niño. ¡Venga! Dile algo en inglés que para eso lo estudias.
-Hello, me dice el niño tímidamente.
-Nihao, le respondo yo sonriendo.
-Pero, dile algo más ¡hombre!, dice su madre.
-No sé, responde el niño
-¿no sabes? ¿Y para que vas a clases de inglés?
-guárdame un secreto. -yo tampoco sé. Le susurro en chino al niño.
-A ver ¿qué te ha dicho?, le pregunta la madre a su hijo.
-El niño me mira y me sonríe, consciente de que yo entiendo todo lo que está diciendo la madre. Posiblemente espera una reacción por mi parte. Yo me quedó callada.
-habla chino, le dice el niño a su madre.
-¿y qué tal lo pronuncia? Le pregunta su madre.
-Perfecto, responde el niño.
-¿ves? Pues igual que habla ella el chino, deberías hablar tú el inglés.
-Todavía estás a tiempo de aprender, le digo al niño en voz baja y en chino a la vez que le guiño un ojo.
-Todavía estoy a tiempo de aprender, dice el niño a su madre.
-No me esperaba que dijera eso. Me mira como diciéndome ayúdame con ella.
-¡Todavía hay tiempo! ¡Cómo que todavía hay tiempo! Ya tienes 10 años y llevas muchas clases y aún no puedes hablar con un extranjero.
-Pregúntale de donde es.
-Soy española, le digo yo a la madre antes de que el niño me pregunte –y no hablo inglés.
El vuelve a sonreír y dice –es española, contestando a la pregunta de la madre.
Por fin le toca pedir al niño. Después voy yo.
Cuando subo a la planta de arriba donde está mi hijo jugando en el típico tobogán que hay en estos lugares para los niños, veo que la madre y su hijo se encuentran sentados al otro extremo.
Me saludan moviendo la mano efusivamente, como si les conociera de toda la vida. Les devuelvo el saludo con una sonrisa y un movimiento de cabeza y me siento al lado de los juegos.
Al poco ella se ha cambiado a una mesa contigua a la mía y su hijo se ha puesto a jugar con el mío.


(*) el “renminbi人民币, (literalmente “moneda del pueblo”)” es la moneda que se utiliza en China continental. Algunos españoles la llaman Yuan porque es lo que viene escrito en la moneda, Yuan es la fonética de 元 o 圆, pero la pronunciación real es parecida a Yen. Por eso lo de Yen chino y Yen japonés. De todas formas el nombre que utilizan los chinos para llamar a su moneda es renminbi. (diez renminbis tienen un valor aporximado de un euro)

7 comentarios:

aguardentero dijo...

me hubiera gustado estar ahí, para saludarte y que me devolvieras el saludo con una sonrisa :-)
¿aprendemos inglés?

Glassy dijo...

Cuánta afabilidad la de la buena mujer. Seguro que más tarde presumió con sus amigas y familia de que se había hecho amiga de una extranjera... ¡¡no inglesa!! Ruaro, ruaro, ruaro... ;)

Besotes.

indiando dijo...

Saludos desde el cercano Oriente. Te leo.

YUME dijo...

gracias!! muchas gracias!! ;-)

no puedo dejar de agradecerte... pues no foran pocas las veces que mi madre me hizo pasar por la misma situación...

muchs gracias!! "amiga extranjera" ;-)

trebol dijo...

Que historia más curiosa y divertida, desde luego como son las madres, y pobrecito niño que vergüenza estaría pasando...
Me ha costado mucho encontrarte, te tengo enlazada y no había forma de encontrar tu blog..pero al fin y de casualidad te he encontrado..
Un beso muy fuerte...

aguardentero dijo...

hola de nuevo sonrisa.

¿nos mojamos juntos?

besos y sonrisas

Pequeño Salvaje dijo...

Holaaaa, te había perdido la pista...
Bonita la anécdota con el niño. Menos mal que con ellos siempre hay otra salida posible. Al final mejor le habría ido tomar clases de español, jejejeje