domingo, agosto 19, 2007

Romance en la Vía Láctea.


Nunca me llama nadie en el día de los enamorados occidental, Pero si lo hacen en el de China. Esto sucedió ayer.
Primero recibí un enlace que iba directo a una página llena de rosas, corazoncitos y diversas ñoñerías, en las que había escrito poemas y versos de amor en chino. Aunque me extraño, no recordé la fiesta.
-¿has recibido un enlace que te envié? Me preguntó él.
-si, lleno de cursiladas sobre el amor.
-hoy es Qixi. Me contestó.
-ah, vaya. Bueno, vale………….pues nada…………esto…..gracias…….muy mona la página.

El séptimo día de la séptima luna, (vamos como “San Fermín” para nosotros),
Día de los enamorados en China.

Y ¿por qué concretamente este día y no otro?.
Pues porque hay una estrella en cada extremo opuesto de la vía Láctea, la cuál por si no lo sabíais fue creada por la emperatriz, esposa del emperador de Jade, al lanzar una horquilla cuando estaba de mal humor y rasgar con ella el cielo.


Una se encuentra al Este, llamada Vega en la constelación Lira y la otra, al Oeste, la estrella más brillante de la constelación Aguila, llamada Altair.
Estas dos estrellas se identifican con dos amantes condenados a estar separados y a los cuáles solo se les permite reunirse una vez el año. El séptimo día de la séptima luna, oséa, ayer. El motivo de tal condena fue el amor entre ambos, algo no permitido, ya que ella era un hada y el un pastor. En aquella época el amor entre hadas y mortales no estaba permitido, si fuera hoy otro gallo cantaría.
Pero, ¿que narices hacía un hada entre nosotros pobres mortales?

Había sido enviada a la Tierra como castigo pon no haber seguido las normas del imperio Celestial. Así que lógico que tampoco tuviera reparos de enamorarse de un mortal y casarse con él a pesar de estar prohibido.
Ella estaba escondida en una vaca con la que el pastor había huido de casa. Dicha huída fue debida a los malos-tratos que el pobre pastor recibía de su cuñada. Quien le iba a decir que gracias a eso conocería a su futura esposa. El hada más bella y hábil costurera.
Se casaron, tuvieron dos hijos y cuando se iban a comer las perdices, el emperador de Jade, máxima deidad del taoísmo, se percató de lo que estaba pasando y mandó a buscar a su hija hada para que regresará al cielo. El pobre pastor desolado, metió a los peques en cestos unidos con una vara, y cargando con ellos al hombro se fue en busca de su amada. Aquí llegamos al inicio de la historia porque fue entonces cuando la emperatriz irritada tomo una horquilla de su pelo e hizo la Vía Láctea para separarlos.
Ahora cada año las urracas forman extendiendo sus alas un puente para que ambos puedan cruzar el río celestial y pasar un día al año juntos.
Existen otras dos estrellas en esta historia, Águila-β y Águila-γ, identificadas como el hijo e hija de ambos. Cuya custodia tiene el padre. Por otro lado la estrella sobre la que las urracas forman el puente, Deneb en la constelación cisne

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